López Obrador admite que “mejorará” los protocolos de actuación del Ejército tras la tragedia de Hidalgo

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, admitió que se mejorarán y perfeccionarán los protocolos de actuación del Ejército, tras el estallido del oleoducto de Hidalgo que ha dejado hasta el momento 85 muertos y decenas de heridos, y, al mismo tiempo, defendió el papel de la fuerza pública sobre la que insistió: “Actuó muy bien”.

“Existe un protocolo y se aplicó aunque no vamos a dejar de mejorarlos y perfeccionarlos, pero no quiero que se piense que se actuó mal”, dijo en referencia a los policías y soldados que localizaron la fuga varias horas antes de su explosión y que observaban desde la distancia la escena. “Hicieron lo que tenían que hacer (…) Sería más complicado si hubieran tratado de impedir a la multitud lo que estaba haciendo. Todo mi apoyo al Ejército. Hay quienes sugieren que se debió reprimir. Eso no, porque hay que resolver las cosas de fondo” insistió. Según López Obrador, “estas prácticas se van a desterrar con el apoyo de la gente y con opciones (programas sociales)”.

Según el mandatario, la catástrofe se debió a que en el municipio existía la creencia de que el robo de combustible no tiene riesgos porque estaban tan familiarizados con esta práctica, que “cavaban fosas cerca de los ductos hacia donde desviaban el combustible”, que luego era envasado para su transporte, dijo para explicar la naturalidad con la que actuó la población.

Sobre la investigación, el fiscal general mexicano, Alejandro Gertz, reconoció la dificultad debido a que la explosión fue de tal magnitud “que solo quedó el terreno”, por lo que serán determinantes las entrevistas con la población. Según el fiscal, la fricción de la ropa de la masa de gente en torno al potente chorro de gasolina pudo provocar la chispa que hizo saltar todo por los aires. Sin embargo, aclaró que “se trata solo de una hipótesis más de uno de los peritos”. Según Gertz, que solo lleva 48 horas en el cargo, hasta el momento no se han detectado armas entre los vecinos y la investigación se centrará “en perseguir a quien causó la tragedia y no en victimizar a las comunidades”.

La explosión la tarde del viernes de un ducto de gasolina en Hidalgo que estaba siendo ordeñado por entre 600 y 800 personas ha servido para exhibir el rostro más cruel del robo de gasolina y para que López Obrador insistiera en que no variará un ápice su estrategia anticorrupción.

Desde la catástrofe, la tarde del viernes, ha dado tres ruedas de prensa de casi hora y media cada una; se prevé que dé otra la tarde del domingo y el lunes, su tradicional conferencia de las siete de la mañana. En todas ellas, acompañado de sus principales ministros y generales, ha insistido en que continuará su lucha por frenar el robo de combustible. “Vamos a relanzar Pemex y hacerla una empresa estratégica”. “No voy a dar un paso atrás, no voy a ceder en la lucha contra la corrupción. Quiero ser parte de la transformación de México”, dijo la mañana del domingo.

Según la empresa petrolera Pemex, el año pasado había 12.500 puntos de extracción ilegal de gasolina como este. Municipios enteros del centro de México viven de una práctica que ahoga a la compañía estatal, pero que alimenta miles de bocas en los municipios rurales por donde pasa el codiciado tubo. Y Tlahuelilpan, el lugar de la tragedia, es un buen resumen de esta práctica. En este pueblo del centro del país de casi 20.000 habitantes, seis de cada 10 vecinos son pobres, según datos oficiales, y en el último año se habían localizado otros 10 pinchazos en el mismo ducto.

“Quienes se dedicaban a esto están recapacitando sobre lo sucedido y van a aceptar el llamado a que todos nos portemos bien”, dijo López Obrador, quien prometió un importante paquete de ayudas sociales que llegará “a más de un millón de personas”, como alternativas para la población joven de la región. Un dato que llama la atención es la juventud de las víctimas; 50 de los 80 heridos son jóvenes de entre 15 y 34 años y, entre ellos, hay un niño de 12 años.

En este contexto de austeridad y transformación del país, el presidente insistió en que no utilizará el helicóptero para desplazarse a tragedias como la de Tlahuelilpan. Fiel a su estilo, llegar por carretera al lugar del siniestro le permitió lanzar un aviso. «Pude ir viendo que hay gasolinerías que están vendiendo por encima del precio promedio. Hago un llamado a los concesionarios a que se cuiden porque conocemos los márgenes de utilidad. Se están quedando con el doble del margen promedio. Ahí queda eso, que sepan que estamos pendientes”, advirtió.