La exhumación de Franco del Valle de los Caídos será el jueves 24 de octubre
Ya hay fecha para el proyecto con más carga simbólica de la presidencia de Pedro Sánchez. El próximo jueves 24 de octubre a las 10.30 se procederá a la exhumación y reinhumación de Francisco Franco, según informa el Gobierno. Los restos del dictador serán trasladados al cementerio municipal de El Pardo-Mingorrubio, en Madrid. El Gobierno ha apurado el plazo que él mismo se había puesto y que tenía como máximo el viernes 25. La tensión en Cataluña ha aconsejado retrasar un poco la exhumación, pero todo está listo desde hace días y el Valle de los Caídos lleva cerrado más de una semana, por lo que el Ejecutivo no espera ningún problema. Por si acaso, la opción más probable es la de trasladar los restos del dictador en helicóptero y recorrer así los 50 kilómetros que separan Cuelgamuros de El Pardo para evitar cualquier altercado o cruce con posibles manifestaciones de franquistas.
La exhumación se hará finalmente a poco más de dos semanas de las elecciones, y el PSOE confía en que pueda servir para animar a sus votantes y militantes en un momento especialmente delicado, cuando los ciudadanos aún están en shock después de la durísima semana vivida con los disturbios en Cataluñatras la sentencia delprocés.
El PSOE gobernó España durante 22 años antes de que llegara Sánchez a La Moncloa con una moción de censura que desplazó a Mariano Rajoy. Pero ni Felipe González en sus 14 años ni José Luis Rodríguez Zapatero en sus ocho fueron capaces de dar una solución a esta herida abierta que supone tener enterrado en un descomunal mausoleo construido por presos republicanos a un dictador y a 30.000 victimas de la Guerra Civil, sepultadas allí contra la voluntad de sus familias.
Zapatero lo intentó, pero finalmente llegó el final de su mandato sin resolverlo y solo dejó, ya en funciones, un documento de expertos con recomendaciones de cómo debería hacerse esta operación que Rajoy guardó en un cajón durante siete años y nunca desarrolló. El PP siempre se opuso a esta exhumación, aunque su líder, Pablo Casado, insiste en que es un asunto que le causa incomodidad por razones personales -tiene republicanos represaliados en su familia- y se abstuvo en el Congreso cuando se sometió a votación esta ley, como hizo Ciudadanos.
La exhumación, técnicamente muy sencilla y probablemente rápida, llegará después de un largo viacrucis jurídico que ha sufrido el Gobierno por el rechazo frontal de la familia Franco y las complicaciones puestas por algunos jueces y el prior de la abadía del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, que hasta el último momento insistió en oponer resistencia, aunque ahora parece resignado a aceptar que no puede oponerse a una sentencia por unanimidad del Tribunal Supremo que dio la razón por completo al Gobierno frente a los Franco.
Los nietos del dictador, que han puesto todos los medios a su alcance y los mejores abogados para frenar la exhumación, intentaron como última medida forzar que Franco fuera enterrado en la cripta de la catedral de La Almudena, pero el Gobierno lo rechazó por motivos de seguridad y también logró ganar esta batalla jurídica.
En el Gobierno, que ha sufrido muchas tensiones y frustraciones con este asunto -el presidente prometió que estaría resuelto en junio de 2018 y ha tenido que esperar 15 meses más- ha habido mucho debate interno sobre como realizar finalmente una exhumación que se convertirá en un referente del mandato de Sánchez. Algunos miembros del Ejecutivo incluso planteaban la posibilidad de que no hubiera ningún tipo de cobertura mediática. Finalmente se impuso el criterio de otros que entendían que se trata de una noticia de dimensión internacional -Franco es el único dictador fascista europeo que tiene una tumba así y en el mundo apenas hay casos- y por tanto había que facilitar de alguna manera el trabajo de la prensa para recoger un momento histórico. Habrá periodistas, pero solo a la salida de la basílica, no dentro.
El Ejecutivo está especialmente preocupado por la posibildad de que se difundan imágenes más delicadas y poco respetuosas de la propia exhumación, y por eso establecerá un protocolo en el que ninguna de las personas que estarán presentes -básicamente los trabajadores, un forense, la familia y la ministra de Justicia, Dolores Delgado- podrán llevar móviles ni aparatos con los que se pueda hacer una fotografía o un vídeo. El Gobierno ha extremado la precaución y este fin de semana fue detenido un redactor de okdiario mientras intentaba acceder a la zona para colocar algún dispositivo oculto de grabación, según adelantó eldiario.es.
Pero sí habrá prensa en el Valle de los Caídos, que estará fuera, probablemente en la gran explanada a la salida de la basílica, y podrá recoger el momento en el que los restos de Franco salen para siempre de un mausoleo que puede verse desde varios kilómetros para descansar en el mucho más discreto cementerio de El Pardo-Mingorrubio, donde está enterrada su mujer, Carmen Polo. Se cerrará así una larga historia y se abrirá otra: como lograr que el Valle de los Caídos, pensado como un lugar para honrar la victoria de Franco y con José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, enterrado también en el lugar central, se convierta en un museo que sirva para explicar el horror de la dictadura franquista como se hace en otros países con lugares similares como las construcciones dedicadas a ser la sede del partido nazi en Núremberg o la ESMA en Argentina, que se convirtió en un centro de torturas. Eso tardará más tiempo, pero el plan ya está en marcha para cambiar para siempre el significado del Valle de los Caídos.
