Las presiones del PSC obligan al PSOE a rectificar e incluir guiños al federalismo en el programa
El programa electoral del PSOE incluirá de manera expresa la apuesta por el autogobierno y un modelo federal como solución a la crisis territorial en Cataluña. Las presiones del PSC han obligado al PSOE rectificar e incluir entre sus propuestas los guiños federalistas de las declaraciones de Granada y Barcelona, que habían desaparecido en un borrador del programa electoral que circuló el martes. “Pues claro que vamos a incorporar la Declaración de Granada y la Declaración de Barcelona en el texto programático”, ha tenido que explicar Pedro Sánchez este miércoles después de que el PSC expresase su malestar y elevara la presión para que los socialistas reivindiquen entre sus compromisos electorales los pasos emprendidos hacia el federalismo.
Fuentes de los socialistas catalanes han explicado a EL PAÍS que fue el propio Miquel Iceta, primer secretario del PSC, quien telefoneó en la tarde del martes a Cristina Narbona, presidenta del PSOE, para pedirle que se incluyera expresamente en el programa electoral para las elecciones del 10 de noviembre la referencia expresa a las declaraciones de Granada y Barcelona.
Los socialistas del PSC siempre han defendido que la alternativa que ellos proponen para afrontar la situación política en Cataluña pasa por el aumento del autogobierno, así como el blindaje de las competencias de la Generalitat. El PSOE comparte formalmente estos postulados, recogidos en la Declaración de Granada de 2013 suscrita por los dirigentes territoriales del PSOE y el entonces primer secretario del PSC, Pere Navarro.
Miquel Iceta, su sustituto en el cargo, asegura a menudo con ironía: «Yo siempre la llevo en la cartera», refiriéndose a la Declaración de Granada. Se trata de un texto en el que los socialistas propusieron “reafirmar” el Estado autonómico “avanzando y desarrollando reformas de naturaleza federal”. La apelación expresa al “Estado plurinacional” que reclamaban los socialistas catalanes no se aceptó en el programa electoral de las elecciones del pasado 28 de abril, pese a las numerosas declaraciones que había hecho Sánchez durante la campaña de las primarias que le encumbró a la secretaría general del PSOE.
«Al menos desde 2003, en Santillana del Mar, el PSOE se ha comprometido a las reformas necesarias para un nuevo impulso del autogobierno, luego concretadas en la Declaración de Granada de 2013 y en la Declaración de Barcelona de 2017. Si nuestras propuestas hubieran sido aplicadas no nos encontraríamos en la situación actual», se decía en la página 148 del programa electoral del PSOE del pasado mes de abril.
Sin embargo, esas referencias se omitieron en el «borrador del programa» que este martes por la mañana enviaron José Luis Ábalos, secretario de organización del PSOE, y Cristina Narbona, que es también coordinadora del programa electoral, al medio centenar de miembros de la ejecutiva federal. «Si quieres incluir alguna puntualización en el mismo, rogamos nos lo comuniquéis lo antes posible», se decía en esa carta. Por la tarde, cuando trascendió el contenido del programa -a falta de los últimos retoques-, se produjo la llamada de Iceta a Narbona, que se mostró receptiva a la petición de los socialistas catalanes.
“El PSOE algunas veces es demasiado transparente. Entiendo el interés por el programa socialista porque es de Gobierno a diferencia del resto de formaciones políticas (…) El problema es que se ha filtrado un programa electoral que no estaba terminado”, ha admitido el presidente en funciones y secretario general de los socialistas en una entrevista en Antena 3.
El nuevo programa del PSOE eliminaba los guiños hacia el federalismo —ahora recuperados— y evita las referencias explícitas a las subidas de impuestos a las rentas altas y las grandes empresas, uno de los caballos de batalla en abril. La política económica que propone el PSOE incluye asuntos controvertidos como la mochila austríaca (una cuenta personal del trabajador en la que la empresa iría abonando la indemnización por despido o parte de la jubilación). En el terreno fiscal, el programa se limita a declaraciones de intenciones: «La reforma de la fiscalidad permitirá superar en España la anomalía de la escasa tributación de las grandes corporaciones, así como del sector financiero y de las grandes empresas tecnológicas, y la insuficiente e ineficaz fiscalidad ambiental», apunta el programa. Los socialistas no renuncian a subir el IRPF para las rentas altas y «una mayor contribución de las grandes empresas» en el Impuesto de Sociedades. Bruselas acaba de dejar un recado a España por la dificultad para rebajar el déficit público y la deuda, que obliga a mejorar la recaudación fiscal o a hacer recortes.
La versión conocida este martes, adelantada por eldiario.es, no hacía alusión alguna a la plurinacionalidad y la reforma federal. Sánchez ha reiterado que esa no era la versión definitiva del programa, tal como ya insistían ese mismo día fuentes de la dirección federal del PSOE. El programa para las elecciones del 10-N incluirá el siguiente párrafo: «Al menos desde 2003, en Santillana del Mar, el PSOE se ha comprometido a las reformas necesarias para un nuevo impulso del autogobierno, luego concretadas en la Declaración de Granada de 2013 y en la Declaración de Barcelona de 2017», un texto similar al del programa del 28-A.
“Apostamos por una España fuerte y cohesionada, estructurada a partir de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía”, recogía el borrador socialista, en el que no había una sola referencia a la posibilidad de dar “un nuevo impulso al autogobierno”, siempre dentro de la Constitución. En abril sí se hacía hincapié en el “reconocimiento de las singularidades” de los distintos territorios en sus propios estatutos de autonomía. Para fortalecer el poder territorial, el PSOE aspiraba a una definición “más precisa” de los aspectos identitarios, históricos, culturales, políticos y lingüísticos. También a una organización institucional y territorial “adaptada a las peculiaridades de cada comunidad” y siempre que “no afecte al funcionamiento” de otros territorios. Todo eso desaparecía en la versión que trascendió del texto electoral.
Vuelta al federalismo
La decisión del PSOE de recuperar las declaraciones de Granada (2013) y de Barcelona (2017) supone un retorno a las posiciones más federalistas del partido. En ellas apelaba a modificar la Constitución para apostar decididamente por el modelo de países como Alemania. La declaración granadina tildaba de “confuso y conflictivo” el sistema de reparto de competencias del modelo autonómico. Asimismo, criticaba la “insuficiente colaboración institucional” entre Comunidades Autónomas y Estado. El informe del PSOE, entonces liderado por Rubalcaba, estimaba que el Senado es un “fracaso” y que se hace imprescindible una reforma constitucional para plantear una Cámara territorial, una de las grandes propuestas del plan.
“El federalismo debe ser el modelo definitivo de nuestra organización territorial”, indicaba el PSOE en Granada en una idea que recogió la declaración de Barcelona en 2017, ya con Pedro Sánchez como Secretario general. El documento, en el que los socialistas se autoproclamaron como “la izquierda”, pide “iniciar los trabajos para una Reforma Federal de la Constitución que nos una de nuevo”. El informe advertía de la importancia de realizar “una oferta política” para impedir “el choque de trenes del 1 de octubre” que finalmente provocó el descarrilamiento entre el Gobierno central y Cataluña.

