Negociar un programa más allá de los cargos
Argelia Aqueralt, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona
En los próximos 57 días, el Rey presentará nuevas candidaturas a la presidencia del gobierno, si considera que estas pueden prosperar. Con el actual reparto de escaños en el Congreso, parece que el único capaz de sacar adelante una votación positiva, por mayoría simple, es el presidente en funciones Sánchez. Visto lo visto, el Rey debería esperar a que el candidato pudiera presentar al debate de investidura un programa de gobierno mínimamente trabado con sus potenciales socios de gobierno o legislatura. Ello evitaría repetir la situación vivida estas últimas 48 horas, en la que hemos asistido a una suerte de Gran Hermano, en que los participantes competían por ganar en “el relato”, utilizando a los medios como “confesionario”. Todo ello en detrimento de la credibilidad de las instituciones y la confianza ciudadana.
Si finalmente se convocan nuevas elecciones, los cabezas de lista del PSOE y Podemos deberían ser otras personas, ya que lo actuales líderes habrían demostrado su incapacidad como interlocutores. Mientras, seguiremos con un gobierno en funciones, con sus atribuciones limitadas a la gestión ordinaria
